jueves 27 de agosto de 2009

Philosophy: A school of freedom

Esta entrada debió ser publicada mínimo hace un año. No importa la razón por la que haya tardado, sino que ahora mismo hago la entrega. Tal vez sea demasiado tarde y muchos de los que ahora leen ya hayan tenido un contacto directo con la publicación que ahora les extiendo. Se trata del libro acerca del estado de la filosofía en el mundo, publicado por la UNESCO en 2007.

El reconocido académico de la UAM y la UNAM, Gabriel Vargas Lozano, escribió algún artículo en La Jornada (aquí se reproduce), hace precisamente un año, en la que se refería y celebraba la mentada publicación, que fue titulada Philosophy: A school of freedom, y cuyo nombre en la publicación original en francés es: “La Philosophie, une École de la Liberté. Enseignement de la philosophie et apprentissage du philosopher : État des lieux et regards pour l’avenir”.

La calidad del libro es impecable y su importancia aún no puede ser dicha, dado que es, dentro de su género, única en sus alcances. Pero seguro a todos los que den con esta liga, o quienes ya hayan dado con ella, han ampliado su percepción de la filosofía, o cuando menos la han precisado mejor. Sin más ni más, dejo la liga desde donde pueden bajar el PDF (distribución gratuita de la UNESCO, que paradójicamente sólo distribuye en red en los idiomas inglés y francés):

http://portal.unesco.org/shs/en/ev.php-URL_ID=11575&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html


Saludos a todos, nos vemos dentro de poco.

lunes 10 de agosto de 2009

Segundo Coloquio de Estudiantes de Filosofía

Universidad Nacional Autónoma de México
Asociación Filosófica de México, A.C.
Academia Mexicana de Lógica, A.C.
Facultad de Filosofía y Letras
Colegio de Filosofía

Invitan a participar en el:
Segundo Coloquio de Estudiantes de Filosofía

“¿Enseñar Filosofía?”
A realizarse el 7 y 8 de octubre en las Salas A y B de la FFyL

Objetivo:
Con el ánimo de generar y ejercitar el debate entre los estudiantes de filosofía se convoca a pensar en torno a un aspecto de suma relevancia: la enseñanza de la filosofía.
El tema es complejo si se toma en cuenta que enseñar filosofía no es simplemente repetir lo que los filósofos han dicho, y tampoco es una labor unívoca ni homogénea: cada filósofo enseña de manera diferente. La riqueza de esas diferencias suscita la ocasión para generar la reflexión.

Características generales de las ponencias:

Podrán participar todos los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras con una ponencia con las siguientes características:

1. Extensión mínima de 5 cuartillas y máxima de 7, en fuente Times New Roman a 12 puntos y con interlineado de 1.5. Se deberán incluir los datos del autor: nombre, carrera y semestre, así como e-mail.

2. La ponencia deberá brindar una propuesta ante alguna de las preguntas guías que servirán de ejes temáticos por mesa.

3. Las ponencias deberán ser enviadas al correo: congresoestudiantesdefilosofia@gmail.com, a más tardar el día 20 de septiembre del año en curso. Todas las ponencias serán dictaminadas y se informará a los autores a más tardar el 30 de septiembre si su ponencia fue aceptada.

Preguntas guía:

1. ¿Qué enseña la filosofía?

2. ¿Por qué enseñar filosofía?

3. ¿Ser filósofo es ser maestro?

4. ¿Qué tipo de evaluación requiere la filosofía?

5. ¿Cómo sabe un alumno que ha aprendido filosofía?

6. ¿Qué materias deben darse en filosofía?

sábado 1 de agosto de 2009

Lombardo Toledano, sobre el papel de la Universidad

[...] La peor situación es la del hombre que, tratando de hallar la verdad, cree que la verdad ya fue encontrada. No; nosotros creemos que las verdades son contingentes; y que precisamente por ser contingentes debemos mostrar las verdades de hoy antes de que pasen. Lo que nosotros queremos es que haya libertad de pensar, pero no en función del pasado sino en función del presente y en función del futuro.

Y la verdad debe proclamarse. Mañana se dirá la verdad de mañana, como ayer se dijo la verdad de ayer. Lo grave es no decir ninguna verdad. Lo grave es decir que las verdades pueden ser todas posibles, en el momento en que no es posible decir más que una verdad. Importa saber la verdad de hoy, y nosotros no preconizamos ninguna cosa cerrada, hermética, porque si es cierto que hay muchos matices en la doctrina socialista, también es cierto que todos los socialismos, sin excepción, sin faltar uno, están de acuerdo con este hecho fundamental: hay una injusticia en el mundo y ésta proviene de la falsa forma de la producción y de la mala distribución de la riqueza material. La única manera de acabar con esta crisis, de acabar con este drama histórico, es socializar lo que hoy pertenece a una pequeña y privilegiada minoría, poniendo al servicio de la comunidad lo que hoy es patrimonio de unos cuantos [...]

Señores delegados: no deseo cansar más la atención de ustedes, pero creo necesario insistir en la afirmación de que no venimos a hacer propaganda de un credo, puesto que la propaganda se hace en la calle. Por otra parte, esto lo digo al menos por mí, creemos que la Universidad no va a realizar la revolución social. Ojalá, pero es imposible. No puede. No sólo no sabe: no puede. La revolución social la harán las masas. Pero nosotros que queremos servir a la masa, tenemos simplemente que cooperar para que las verdades que consideramos ya aceptadas y que consideramos aceptables, se transmitan, de manera que se forme una noción de responsabilidad en cada uno de los bachilleres, en cada uno de los graduados de la Universidad de México, en cualquiera de las instituciones que la representan a través del país. No queremos establecer nosotros un dogma. Queremos únicamente preconizar la verdad, la verdad de hoy, no la verdad de ayer, ya que la verdad de mañana será obra seguramente de otra generación. Nuestro dogma no es un dogma religioso, es un dogma que surge de las entrañas mismas de la tragedia histórica. Ahora bien, si la Universidad no adopta una actitud definida frente a las tragedias, como dice el maestro Caso, el pueblo entonces acabará con la Universidad y habremos hecho un Cristo de la peor especie. La Universidad no puede ser una torre cerrada, cuyos moradores que siempre van a la zaga, que siempre viven a la zaga, sean el ludibrio de las masas. Cuando se transforma un régimen se hace entonces que la Escuela se transforme. ¿Por qué siempre hemos de ser nosotros el pasado de la historia? ¡Ojalá fuésemos el futuro de la historia! Eso queremos: siquiera corresponder a nuestra época [...]

Voy a concluir. No se trata de una cuestión personal. Se trata de algo de enorme trascendencia para la cultura y para el porvenir de México, como dije cuando hablé por primera vez. Recuerden, señores delegados, recuerden sus conocimientos de historia y sabrán que cuando don Gabino Barreda fundó este plantel, cuando don Gabino Barreda estableció la Escuela Nacional Preparatoria, el país entero se conmovió hasta sus cimientos. Entonces la sociedad mexicana, sobre todo la de la clase media y la llamada aristocracia, hizo una propaganda tenaz e inicua, calumniosa y despiadada en contra de Barreda, en contra de los profesores que le seguían, en contra de Juárez, en contra de todos aquellos que estaban con el movimiento de orientación y de reforma cultural. A los reformadores se les escarnecía, se les amenazaba con anatemas; y los que llegaban a la Preparatoria estaban advertidos de que quedarían excomulgados para su época, trazaron nuevos rumbos a la cultura del país. No debemos olvidar nosotros estas cosas, pues ahora se trata igualmente de dar nuevos rumbos a la cultura del país. De vivir en este caos en que nos encontramos, en este ambiente individualista disfrazado de romanticismo y de sentimiento religioso en la sombra, como eje principal de nuestra conducta; yo prefiero señores delegados -y lo digo con toda claridad, con toda sinceridad- que la Universidad se le entregue al clero. Es preferible una escuela católica a una escuela burguesa individualista, romántica, sin orientaciones definidas, porque la falta de orientación es el caos.

En cambio, el católico sabe siempre a dónde va, y cuando es inteligente y es sincero, es respetable. Pero nosotros no podemos respetar, porque no es respetable el individuo que va a la vida sin orientación, con un título universitario a pegarse a los faldones de cualquier político profesional. Y queremos que se salve a México impersonalmente, a la masa. Y no hay otra manera de salvar a la masa que tratando de que la Universidad corrija científicamente, en la posibilidad de su acción, el régimen injusto que nos caracteriza. Ya no comulgamos con las frases huecas ni con los sacrificios de tribuna o de discursos. Hay por desgracia una humanidad que sufre, una humanidad que tiene hambre, no sólo espiritualmente sino también material. Y nosotros queremos seguir discutiendo los valores eternos cuando hay miseria palpable, mugre evidente, mendigos desastrados, masas que están urgiendo el remedio claro y contundente. ¿Seguirá la Universidad discutiendo todas las ideas, todos los principios, para ofrecer al alumno nada más que vacilación y duda? No; la Universidad ya no debe educar para la duda ni en la duda sino en la afirmación.



Vicente Lombardo Toledano,
Polémica Caso-Lombardo, 1933
La polémica es reproducida en la revista electrónica Etcétera (link).


* * * * *

Actualización: Ver el Minutario de Guillermo Sheridan.

lunes 27 de julio de 2009

¿Duelo educativo?

El pasado lunes 20 de julio, salió una noticia en la que se llamaba la atención sobre la presión ejercida por la SEP para que la UNAM integrase en sus Escuelas Nacionales Preparatorias (ENP) la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS). La noticia se puede consultar aquí.

El eje central es la diferencia en cuanto a las visiones que se tiene sobre la labor de la Educación Media Superior: o bien es técnica porque el país requiere trabajadores (visión de la SEP), o bien es más compleja por lo que se requieren profesionistas (visión de la UNAM). De acuerdo con la ideología de la “máxima casa de estudios”, el bachillerato no se reduce a tener una profesión u oficio para que el egresado sólo sea técnico y, por tanto, sirva útilmente a la nación; lo importante –podría deducirse– es la formación integral del individuo a partir del conocimiento. Esto suena casi al viejo dicho de cierto jesuita conocido: “la verdad os hará libres”.

Lo cierto es que, más que una disputa ideológico-académica, se encuentra en juego un interés de carácter monetario. Según la noticia, el subsecretario de la SEP, Miguel Székely, advirtió que por el hecho de que la UNAM no participará en la RIEMS, no se le dará el presupuesto destinado a las instituciones de EMS. Éste es el origen de la protesta de la UNAM, pues señala que dicho presupuesto debe ser otorgado estando o no en la RIEMS.

Los comentarios sobre esta noticia indican una apasionada (y, por tanto, a veces poco lúcida) defensa frente a la UNAM. No se quiere decir con esto que la “máxima casa de estudios” esté equivocada y que debería aceptar la RIEMS, sino que la discusión no pone como centro la educación sino el presupuesto. Dicho en otros términos, la diferente visión que tiene la UNAM sobre el bachillerato funge como la justificación de por qué debe recibir el presupuesto aunque rechace la RIEMS. Lo que no queda claro es si tal presupuesto, entonces, va a ser reducido del que se le otorga a la UNAM o si era un “dinerito extra” por participar en la reforma; en caso de que sea esto último, queda claro que no habría por qué “justificarse” ante la SEP, y simplemente continuar con la autonomía que caracteriza a la universidad. Ahora bien, si el presupuesto va a ser sustraído de lo asignado a la UNAM, entonces sería, efectivamente, una medida de coerción que viola la autonomía y la libertad de cátedra universitaria.

Sea como sea, el problema evidencia la dependencia que tiene la educación a la economía. Si fuera una sustracción presupuestal a la Universidad, parecería que ello representaría una calamidad en la posibilidad de educar. Quizá la falta de presupuesto supone falta de salarios y, por tanto, de ganas por enseñar (y es que muchos maestros ejercen el magisterio para poder tener un salario; sin éste, tal vez la vocación perdure, pero el hambre mata). La noticia, entonces, conduce a plantear un problema mayor: ¿cómo pensar una educación no sometida al ámbito económico?

En el fondo –se reitera– el punto de que se respete la autonomía y no se ejerza una presión externa a la UNAM, quiere decir que se brinde el presupuesto aunque no se compartan las visiones educativas: se puede educar (¿como sea?) mientras haya presupuesto para ello. Esto es, sin duda, la auténtica crisis de la educación.

domingo 19 de julio de 2009

Filosofar está en griego. Diálogo con Ernesto Priani

El texto que nos regala Ernesto Priani en esta quincena en su “guía de perplejos” es bastante inquietante. El escrito es del Dr. Alberto Constante, quien reflexiona y se sumerge en una conferencia que Heidegger pronunció y que, dicho sea de paso, es aún más inquietante.

Was ist das- die Philosophie? (¿Qué es esto, la filosofía?) Esta pregunta es la que titula la conferencia de Heidegger. A través de ella, Constante advierte que el pensador alemán insinúa que filosofar es una actividad eminentemente griega. Pensar en griego, eso sería filosofar. Priani tiene mucha razón; a uno le queda la sospecha natural de si realmente eso es filosofía, de si sólo inició en Grecia y si toda ella se reduce a su origen. En efecto, uno no puede evitar revelarse ante tal idea.

‘Filosofía’ proviene del griego; eso es evidente. Pero no seguimos pensando en griego, entiéndase, no somos griegos. Recordemos que el lenguaje ilustra nuestra manera de ver el mundo y es obvio que no podemos verlo de la misma manera. ¿Debemos renunciar a Grecia? No. Pero ello no quiere decir que debamos pensar (o que, de hecho, pensemos ya) en griego. Creo, sin embargo, que los hechos de la Grecia Clásica están presentes en la humanidad contemporánea, como lo están los de épocas posteriores a aquélla y precedentes de la nuestra. Somos lo que ha sido la humanidad, pero no cabalmente ni idénticamente.

Recuerdo que en alguna clase con el propio Priani, hablábamos de cómo el pasado se mantiene resignificándolo. Pero lo pasado es parcialmente determinante, en tanto que condición de posibilidad del presente. Así, la filosofía se ha ido resignificando conforme ha transcurrido su historia; lo cual no quiera decir que los problemas de la Grecia Clásica hayan dejado de existir, pero nuestra manera de enfrentarlos y reflexionarlos cambia porque ha cambiado nuestra situación histórica y, por tanto, nuestra visión del mundo.

Precisamente porque nuestro mundo ha cambiado, es evidente que la filosofía tiene que adaptarse a tal cambio. Y, entonces, habrá que pensar si en nuestro mundo la filosofía sólo se reduce a la Academia y el academicismo. Si no es así (y me sumo a esta idea), entonces hay que abrir más espacios en el mundo que nos rodea; filosofar, como dice Ernesto, entre el futbol y la telenovela o entre los miles de entretenimientos que tiene nuestro tiempo. Si nos creemos que la filosofía está en griego, entonces será (como de hecho lo es para miles de personas) tan extraña y lejana que quedará en el olvido como muchas otras expresiones humanas.

lunes 6 de julio de 2009

¿Voto nulo? PRImero tú



Por Carlos Vargas

Hace unos pocos días circuló por Internet e incluso por la prensa, la llamada a presentarse a las casillas el 5 de julio para anular el voto. Un ejemplo de esto lo dio el propio Jacobo Zabludovsky, quien el 15 de junio en su columna del Universal afirmó que:

Creo que mi voto del 2006 fue precursor de este movimiento espontáneo que por la vía de la nulidad se convierte en un escape al descontento. No nos dejemos confundir: abstenerse es una grave torpeza. Debemos ir a votar. Votar nulo. Opinar contra una manera de elegir a nuestros gobernantes que ha dado resultados lamentables. Por la vía legal y pacífica de nuestro voto, voto nulo, pedimos que se modifique la ley.[1]


Y es que a pesar del malestar social que se respira en el ambiente, alentado por la violencia que el narcotráfico ha suscitado en el país, las crisis a las que el gobierno panista se ha enfrentado y las múltiples decepciones que el perredismo le ha dado a la población, no quedaba muy claro por qué votar por alguno de los partidos políticos de siempre.

En las elecciones de 2006, se dijo que una vez que el PRI había caído hasta la tercera fuerza política en el Congreso, por debajo del PAN y el PRD, ya estaba acabado. Esto, sin embargo, se ha mostrado como falso. El PRI, a pesar del abstencionismo y los votos nulos, ganó y vuelve al poder.

El asunto es sintomático en sentido extremo. ¿Quiere la sociedad mexicana volver al régimen priísta? En la revista semanal del Milenio Diario, hubo un artículo que mencionaba una posible sub-estrategia de campaña del PRI: la mayoría de sus candidatos son mujeres. La propia dirigente del PRI es la única mujer a la cabeza del partido político, ni siquiera el PRD, quien tenía más mujeres militantes en dicho partido, ha explotado esa fórmula.

Lo cierto es que el PRI, el dinosaurio que se creía extinto, ha vuelto y quién sabe con cuanta voracidad. La pregunta es: ¿más vale malo conocido que “nuevo” por conocer?

Nota:









domingo 21 de junio de 2009

Vasconcelos: analizar y sintetizar como fundamento de la Indología. Diálogo con Ernesto Priani

Por: Carlos Vargas

El fragmento que ha colocado Priani en su página (
Fragmento de Indología) es, francamente, un gran descubrimiento. En relación con el estilo, no queda más que admirar la pluma de Vasconcelos que, con claridad excepcional, expone su opinión sobre el quehacer del filósofo.

Un punto que me pareció interesante en el texto, es el énfasis en el carácter disciplinario de la filosofía. En efecto, para Vasconcelos, la disciplina del filósofo tiene dos maneras de errar, pero también de lograr aciertos: el análisis y la síntesis. Con todo, el autor parece tener serias sospechas sobre el primer método y mayor gusto por el segundo. La razón de esto, según se lee, consiste en que el análisis consiste en separar, mediante la abstracción, lo común a la diversidad que se nos presenta en el mundo; el problema de esto –advierte Vasconcelos– es que:
La generalización, a pesar de su nombre falsamente generoso, es destructora y empequeñecedora de la realidad; mata siempre una parte del hecho; anula, pone en olvido una multitud de factores; desliga caracteres que en rigor son inseparables[1].

Todo análisis es, pues, empobrecedor, porque renuncia a una gama de factores vitales o existenciales que nos vinculan con el mundo cotidiano[2]. Cabe señalar que el análisis, al ser un método común a muchas áreas del saber, no sólo es exclusivo de la filosofía sino de todo tipo de conocimiento en general. Pero el objeto de análisis es lo que varía de acuerdo con el tipo de rama del conocimiento que se trate. Esto implicaría, sin embargo, que cada área del conocimiento llega a generalizaciones o reducciones y, en este sentido, no diferirían de la filosofía; más aún, todo sería filosofía. En este sentido, me parece que el análisis no es una disciplina o método exclusivamente filosófico sino que requiere ser matizado para saber por qué analizar distingue a la “ciencia primera” de otros conocimientos. Dicho en otros términos, no sólo la filosofía ha generado generalizaciones, también lo han hecho las ciencias naturales, sociales y/ o del espíritu.

Ahora bien, el hecho de que todo ámbito del conocimiento es susceptible de generar análisis no ha desembocado sólo generalizaciones sino, también, en especialidades que se alejan más de la cotidianidad cuanto más específicas sean. Así pues, el análisis conduce a la reducción en cada especialidad que se mantiene inconexa respecto de otras. Visto así, Vasconcelos tiene razón al afirmar que se pierde mucho de lo existencial o vivencial con el análisis, pues el mundo queda fragmentado en generalidades escindidas entre sí.

La preferencia que Vasconcelos tiene hacia la síntesis es reveladora. Dice el autor:

Además tiene otro método, mucho más fecundo la filosofía, un método en el cual yo veo elementos sensoriales, elementos de percepción de existencia agregados a la mera noción de forma y de concepto, ese otro método se encuentra en el ejercicio de lo que llamamos la síntesis. La síntesis enunciada en forma poco vaga, pero comprensiva; es la noción de la existencia particular enlazada con la noción, con el aumento que le da la existencia del conjunto. El que sintetiza aumenta. Así como la abstracción, mata la realidad, la síntesis anima, aumenta las potencialidades de lo real.[3]

La síntesis implica llenar de contenido las abstracciones que se han generado mediante el análisis; es llenar de vitalidad lo que el frío pensamiento ha destacado mediante sus conceptos. Sintetizar, para el “filósofo amateur” es más que una conclusión que re-une lo abstraído; es imprimir el ingenio del pensador y, por tanto, su circunstancia (cultura y aspectos afines) en las formas abstractas. Esto le permite a Vasconcelos justificar el nuevo tipo de pensamiento o de método filosófico que le servirá a la raza que ha denominado “raza iberoamericana”. Pero lo que hay que resaltar no es tanto su interés por distinguir lo iberoamericano de otras culturas (o razas, como las llama el autor), sino el hecho de que está llevando a cabo una crítica de la noción de filosofía que se entiende como algo alejado de la vida concreta. Así pues, se acerca más a pensadores existencialistas y fenomenólogos que pretender traer de vuelta a la vida concreta la “ciencia primera”.

Desde luego, la finalidad de Vasconcelos es bastante cuestionable. De hecho, se puede apreciar que la filosofía o, más precisamente, sus métodos, sirven de medios para desarrollar otro tipo de pensamiento: la indología. Esto marca un hiato con la filosofía porque ésta –podemos deducir de la lectura– le parece insuficiente al autor para orientar y fundamentar el pensamiento iberoamericano.

En todo caso, considero que Vasconcelos es un pensador que no se propuso re-formular el quehacer filosófico, sino que le interesó dicho quehacer para generar uno nuevo. Esta novedad, por cierto, tiene como finalidad centrarse en la reflexión de lo iberoamericano. Por tanto, el propio autor ha dicho que todo lo que tiene que ver con Iberoamérica no es incumbencia de la filosofía sino de la indología. Esto implica, entonces, que temas como “lo mexicano”, “lo latinoamericano” y cuestiones por el estilo, ya no serían –de acuerdo con Vasconcelos– asuntos filosóficos si se aplica la “cumbre del pensamiento” como afirma el autor, esto es, la Indología.


Respecto al comentario de Priani, no me parece tan claro que “Para el Vasconcelos de la Indología, la filosofía tiene como fin comprender un proceso etnológico, dándole sentido a la raza iberoamericana”[4]. Esto, de acuerdo con lo que he mencionado líneas arriba, ya no sería interés de la filosofía porque se requiere una nueva manera de pensar que permita orientar a la raza iberoamericana. Así, indología y filosofía ya no se identifican y, por tanto, la segunda no sería adecuada para comprender el proceso etnológico de la raza iberoamericana.

Por otro lado, me llama la atención esta afirmación que indica Priani:

Hombre no es un término que designe en él a la humanidad como un género común a todos los hombres de todas las naciones, sino la de aquel hombre nacido y constituido dentro de una cultura. Ese es un detalle que no hay que perder nunca de vista: hombre es siempre un término en singular.[5]

La lectura que hago de este pasaje me sugiere que Ernesto asume que ‘hombre’ se dice, exclusivamente, en singular. Podríamos preguntarnos por qué ‘hombre’ no se dice siempre en universal también o por qué ésta es una opción negada.
Me parece que no podemos afirmar que ‘hombre’ no designa la humanidad como género común. La evidencia de que un hombre frente a otro se reconoce (y reconoce al que tiene enfrente) como perteneciente al género humano, proporciona elementos para aceptar que se manifiesta el género humano cuando decimos ‘hombre’ y cuando vemos a otro hombre. Pero esto no implica –y en esto estoy de acuerdo con Ernesto– que ‘hombre’ no pueda decirse en singular: el hombre es humano, pero también y al mismo tiempo, el resultado de la cultura de la que procede, es individuo.

En otro aspecto en el que tengo dudas, respecto al comentario de Ernesto, es en el que afirma que “[el filósofo] ha perdido su capacidad de acceder a al totalidad, a la abstracción y a la síntesis, a la explicación del todo en el particular, a la totalidad en el uno.”[6] Creo que estoy de acuerdo en parte. Me parece que en gran medida, el hecho de que el filósofo no “acceda” a la totalidad se debe al academicismo en el que ha quedado reducido. Dicho elemento condiciona las investigaciones “serias” de los filósofos y los encausa hacia resultados que “valgan la pena”. Contemplar la totalidad era –podríamos decir– un lujo de los hombre libres, para decirlo con Aristóteles. El filósofo contemporáneo ya no es un hombre (tan) libre como el griego, el medieval, el renacentista e incluso el moderno. Los muros del academicismo obligan a tener que dar resultados a cambio de un salario que permite vivir. Ésta es, creo yo, la razón por la cual el filósofo ya no puede acceder a esa totalidad de la que habla Priani y que Vasconcelos todavía, con un aire romántico, considera una de las metas de la “ciencia primera”. Sin embargo, me parece que los filósofos aún podrían intentar llevar a cabo, si no un “acceso” a la totalidad, por lo menos un intento por dar razón de su propia vida, de todo lo que involucra su propia existencia (una especie autognosis). Esto, desde luego, no es muy específico como para ser consignado como una propuesta acabada, pero al menos creo que queda claro que una investigación así no tendría tanta aceptación en el academicismo y, por tanto, sería una alternativa del pensamiento filosófico.

Pero, asumiendo que Priani tenga razón al afirmar que el filósofo ya no accede a la totalidad, podríamos preguntar entonces: ¿todavía analiza y sintetiza el filósofo si éstos son los métodos para acceder a la totalidad? ¿Qué método(s) usa, entonces, el filósofo? O, más radical aún, si ya no se hace lo que hacían los filósofos, ¿ya no hay filósofos o qué hacen los filósofos hoy día? ¿Podrá la filosofía responder estas dudas, o hemos de aprender indología?

Notas
[1] José Vasconcelos. Indología. En http://www.ernestopriani.com/index.php?id=25,201,0,0,1,0. Consultado en línea en junio de 2009.
[2] Sería interesante hacer eco de esto que señala Vasconcelos en este punto, tomando en cuenta el peso que tiene un tipo de filosofía que prepondera, precisamente, el análisis: la llamada “filosofía analítica”.
[3] Idem.
[4] En http://www.ernestopriani.com/index.php?id=25,201,0,0,1,0. Consultado en línea en junio de 2009.
[5] Idem.
[6] Idem.

viernes 12 de junio de 2009

Vivir es hablar

Por Carlos Vargas

…por mucho que se pueda asumir racionalmente que la muerte propia no es experimentable y, por tanto, no afecta nuestra sensibilidad ni es imaginable ni alcanza a nuestros sentimientos, nadie podrá negar el enorme poder de afección que acompaña a todo lo que concierne al hecho universal de morir.
Josu Landa


Morir no es cualquier cosa por muy cotidiano que ello parezca. La muerte, según decían los existencialistas, acompaña al hombre desde su nacimiento. Desde esta perspectiva, cada día es un paso adelante hacia el fin absoluto; aquello de lo cual nadie ha podido narrar su propia experiencia: la muerte.
La muerte es absolutamente a-racional. No hay manera de representarla porque ante su presencia ya no hay representación. El logos enmudece en quien muere. A este respecto, es evidente que la pérdida de lo que es más familiar al hombre, esto es, la palabra y el pensamiento (logos), resulte estremecedor porque, en efecto, en vida se experimenta el sentimiento de pérdida que se agudiza cuanto más íntimo sea lo que se pierde. El logos es –quizá– la propiedad más vital del hombre, su pérdida, entonces, es mortal.
Heidegger pensaba que no era el hombre quien tiene al logos sino al revés. El habla –pensaba el filósofo alemán– es lo que “toma” al hombre en cada acto comunicativo concreto. Puesto así, pareciese que el habla es una especie de entidad que subsiste independientemente del hombre. Pero, en realidad, lo que se puede leer en tales pensamientos, es que el lenguaje no se agota en el acto discursivo de los hombres en particular. Dicho en otros términos, el habla es algo que trasciende al hombre; cuando el recién nacido se encuentra en el mundo no se inicia su habla cuando emite su primera palabra. Más bien, el niño se incorpora al lenguaje hablando [1].
De lo anterior es interesante resaltar el carácter trascendente de la palabra y, por tanto, de las ideas porque ellas no mueren cuando perece el ente concreto que las emite. La palabra y la idea perdura mientras haya hombres, lo cual implica que puede morir el autor, pero su creación perdurará si hay al menos un receptor que aloje lo dicho y lo pensado. La palabra y el pensamiento, que se articulan en el discurso, es lo que da testimonio de la vida de un hombre aunque éste haya muerto. Así pues, siguiendo en este punto a Heidegger, el hecho de que al hombre lo “tome” el habla, garantiza que se encontrará, lo quiera o no, con algo que alguien ya ha dicho aunque el emisor haya fallecido.
Hablar es vivir. La palabra que cada individuo concreto emite es, a un tiempo, su afirmación como perteneciente al género humano (que es lo que permanece y comparten los hombres que viven mientras otros mueren); su herencia de los antepasados (cercanos o lejanos) y, por último, su garantía de eternidad mientras que alguien más en el futuro diga lo que aquél expresó en vida. La muerte sólo triunfará cuando logre llevarse a todos los hombres de la Tierra al mismo tiempo; pero, hasta ahora, la muerte se ha mostrado impotente a este respecto. El absoluto mutismo aún no se ha consumado, por ello estamos dialogando y vivimos para contarlo.
Nota
[1] Evidentemente, se emplean los términos ‘habla’ y ‘lenguaje’ refiriendo al mismo fenómeno, aunque, desde luego, para Heidegger, sí hay una diferencia cualitativa entre uno y otro. Para el alemán, ‘habla’ sería el hecho “natural” de comunicarse a través de las palabras (diálogo); por su parte, ‘lenguaje’ sería el conjunto de normas semánticas, sintácticas, en suma, gramáticas, que regulan el habla.

sábado 6 de junio de 2009

Alejandro Rossi, descanse en paz

Alejandro Rossi nació en Florencia, Italia el 22 de septiembre de 1932. Curso sus estudios pre-universitarios en Roma, Florencia, Buenos Aires y Los Ángeles (Estados Unidos). Se graduó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Llevó cursos de actualización en Friburgo de Brisgovia, y posteriormente en la Universidad de Oxford, donde fue miembro de Magdalen College.

Ha sido profesor en la Facultad Filosofía y Letras e Investigador en el Instituto de Investigaciones Filosóficas (UNAM) desde 1958. Ha dado cursos y conferencias en diversas instituciones culturales y universitarias de México y del extranjero. En 1983 fue invitado un trimestre a St. Anthony College, Oxford.

Cofundador y Codirector de Crítica, Revista Hispanoamericana de Filosofía. Miembro del Consejo de Redacción de la Revista Plural y Miembro Fundador y Director Interino de la Revista Vuelta. Ha sido traducido al inglés, al alemán, al francés y al italiano.

Autor de ensayos y relatos, ha escrito los siguientes libros:

* Lenguaje y significado (Siglo XXI, 1968, F.C.E., 1995, séptima edición).
* Manual del distraído (Joaquín Mortíz, 1978, Anagrama, 1980, 1997, Monte Ávila 1987, F.C.E., 1996 séptima edición).
* Sueños de Occam (UNAM, 1982).
* Ortega y Gasset , en colaboración con otros autores (F.C.E., 1984, 1996).
* Diario de Guerra (Editorial Vuelta, 1994).
* El Cielo de Sotero (Anagrama, 1987).
* La Fábula de las Regiones (Anagrama, 1997, Joaquín Mortíz-Planeta, 1998).
* Cartas Credenciales (Joaquín Mortíz-Planeta, 1999).
* Un café con Gorrondona (Joaquín Mortíz-Planeta, 1999).

Preparó la Antología José Gaos:Filosofía de la Filosofía (Crítica, 1989). Colaboró con diversos autores, en Philosophie und Rechtstheorie in Mexiko (Duncker & Humbolt, Berlín, 1989) y en Philosophical Analysis in Latin America Reidel Publishing Company, Dordrecht, Holanda). Pluie de janvier (Editions Gallimard, 2000). Die Flüsse der Vergangenheit/Sechs Geschichten aus dem Hinterland (Suhrkamp Verlag, 2000).Un cafe avec Gorrondona (Editions Gallimard, 2001). Regioni da Leggenda (Le Lettere, Firenza, 2002).

Ha sido becario de El Colegio de México, la Fundación Rockefeller y de la Guggenheim Memorial Foundation. Ha recibido la distinción del Águila Azteca, otorgada por el Gobierno de la República Mexicana y la órden Andrés Bello, concedida por el gobierno de la República de Venezuela. Ingresó al SNCA (Sistema Nacional de Creadores de Arte) como Creador Emérito en 1994. Investigador Emérito de la UNAM, miembro de la Junta de Gobierno de El Colegio de México. miembro de la Junta Directiva del Fondo de Cultura Económica. Miembro de El Colegio Nacional desde 1996. Permio Universidad Nacional 1999 en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura. Recibió el Premio Nacional de Lingüística y Literatura 1999. Doctor Honoris Causa por la UNAM 2001. SS.MM. los Reyes de España y el Gobierno le otorgaron la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica 2002. Recientemente, recibió una distinción por 45 años como Investigador en el evento Formadores de las Humanidades y las Ciencias Sociales en la UNAM (5 de septiembre de 2003).

Tomado de: http://www.filosoficas.unam.mx/~rossi/home.html

domingo 31 de mayo de 2009

¿A quién se dirige el filósofo? Diálogo con Ernesto Priani

Por: Carlos Vargas

Sobre el comentario a “Rasgo Encomiástico de la Filosofía”

Sin duda, Mora otorga un carácter universal desbordante de la filosofía. Concuerdo con Priani cuando indica que la utilidad de la filosofía, según Mora, es “todo el conocimiento humano”. En este punto, llama mucho la atención que el autor piense que la filosofía es productora de conocimiento progresivo y no una constante crítica de ello. Para Mora, según se ve, la filosofía vale por sus respuestas y no por sus preguntas.

Me parece que las dos exclusiones que señala Priani en el texto del autor en cuestión son atinadas. Ciertamente por una parte, los ignorantes excluyen a la filosofía por ser tales y, por otra, los filósofos excluyen a los ignorantes porque éstos no los entienden. ¿A quién se dirige la filosofía, entonces? ¿A los ignorantes dispuestos a escuchar?, ¿a los eruditos o intelectuales que gustan de ejercitar el pensamiento?

Si la postura de Mora fuese correcta, entonces todo aquel que empleara un conocimiento teórico estaría usando la filosofía (es decir, emplearía un descubrimiento de ésta). Si, por ejemplo, un ingeniero ignora lo que es la filosofía, pero emplea los conocimientos de Newton, entonces usa, de alguna manera, la “ciencia primera” aunque no lo sepa. Esto se justifica por principio porque, en efecto, todo el conocimiento es la utilidad de la filosofía. Queda expuesta, entonces, la aporía; porque el ingeniero no sabría nada de las ventajas que la filosofía ofrece (por ser ignorante) y, no obstante, usaría una de las ventajas de ésta.

¿Cómo saber quién es ignorante? ¿Cómo saber si se escucha y comprende adecuadamente a la filosofía? Mora no aclara suficientemente estas dudas. Por el contrario, hace parecer muy simple el hecho de saber quién es ignorante y, por tanto, excluido de la filosofía.

La postura de Mora es un claro ejemplo del énfasis en la evidente separación que existe entre los filósofos y los no-filósofos (o sea, ignorantes). Tal distancia parece insuperable porque no es posible la comprensión de una parte por la otra. ¿Cómo, entonces, podría acercarse un filósofo con los ignorantes si éstos no lo entienden? Más aún, ¿por qué no todos entienden a los filósofos y, sin embargo, la "ciencia primera" es susceptible de ser aprendida por cualquiera? ¿Puede la filosofía resolver esta duda?